Antes de nada, déjame contarte una historia…
A finales de los años 90 y principios de los 2000, Nokia era el líder indiscutible del mercado de teléfonos móviles. Nokia no solo dominaba las ventas globales, sino que también era una referencia en innovación tecnológica.
Eran los fakin amos…
Sin embargo, en 2007, todo cambió con la llegada del iPhone de Apple. Este dispositivo revolucionario, con su pantalla táctil y sistema operativo avanzado, transformó la industria de los teléfonos móviles. Nokia, confiada en su éxito, subestimó este cambio y se mantuvo aferrada a su sistema operativo Symbian.
Las pantallas táctiles son una moda, ya pasará…
A pesar de los primeros signos de problemas, Nokia continuó invirtiendo en Symbian y lanzó varios smartphones como el Nokia N97, que no lograron competir con los nuevos estándares establecidos por Apple y Android.
Vamos a cambiar… Pero no mucho. Mira cómo era el Nokia N97.
Es un síntoma de resistencia al cambio. Me están obligando a cambiar, pero yo no quiero…
En un intento desesperado por revertir la situación, Nokia se alió con Microsoft en 2011, adoptando Windows Phone como su plataforma principal. Esta decisión no logró frenar la caída de la empresa.
¿Demasiado tarde o seguían sin entender por qué se estaban quedando fuera?
Las ventas de Nokia siguieron disminuyendo y en 2013, la empresa vendió su división de dispositivos y servicios a Microsoft. Este movimiento marcó el reconocimiento final de su incapacidad para recuperar su posición en el mercado. A pesar de los esfuerzos de Microsoft, los dispositivos de Nokia no lograron competir con los líderes del mercado.
Desconozco si tu asesoría se encuentra en un momento boyante o en una situación complicada, pero ya has visto que es irrelevante. Ante un cambio de paradigma, un negocio debe adaptarse a la nueva situación.
Para adaptarte tendrás que realizar múltiples tareas, pero debes comenzar por una y esta es entender el cambio, saber a qué te enfrentas.
Entenderlo e interiorizarlo.
Si haces un cambio por obligación, sin entender por qué es necesario, acabarás repitiendo la historia de Nokia.
Nokia no desapareció por falta de recursos, ni de talento, ni de clientes. Lo tenía todo. Desapareció porque pensó que lo que le había funcionado hasta entonces le seguiría funcionando siempre.
Hoy, la inteligencia artificial es el iPhone de las asesorías.
Y la IA ya no es una herramienta exclusiva para empresas tecnológicas. Está al alcance de todos. También de la asesoría de enfrente.
¡Piénsalo!
Mientras tú sigues haciendo a mano tareas que se pueden automatizar, otras asesorías ya están atendiendo a más clientes con el mismo equipo. Pueden ofrecer precios más ajustados, responder antes y dedicar su tiempo a lo que de verdad aporta valor.
Cada mes que pasa sin dar el paso, la distancia se hace más grande. Y esa distancia se paga en horas perdidas, en márgenes cada vez más estrechos y en un equipo saturado que no llega a todo.
¿Y el cliente?
El cliente se acostumbra rápido a lo bueno. Cuando descubra que otra asesoría le responde al momento, sin esperas y sin errores, no se va a quedar por costumbre. Igual que nadie se quedó con su Nokia por lealtad.
La pregunta no es si la IA va a cambiar tu sector. Ya lo está haciendo. La pregunta es si vas a ser de los que se adaptan o de los que, dentro de unos años, se preguntan en qué momento se quedaron fuera.
Es comprensible que la inteligencia artificial y su integración en el negocio parezcan complejas o, incluso, un territorio desconocido. No es que falte voluntad para mejorar, sino que la tecnología puede parecer complicada y hasta abrumadora cuando no se tiene experiencia en gestionarla. Con tantas opciones y conceptos nuevos, es natural que surjan preguntas sobre cómo dar el primer paso.
La realidad es que el reto no está en la tecnología en sí, sino en saber cómo aplicarla a tu negocio, paso a paso, de forma clara y sin grandes cambios. Integrar la IA no significa hacer cambios drásticos de la noche a la mañana. Es cuestión de ir avanzando con el apoyo adecuado, viendo resultados desde el primer momento y aprovechando cada mejora para facilitarte el camino.
Sé lo complicado que es hacer cambios en una empresa, más aún si se trata de cambios tecnológicos que afectan al día a día de tu equipo.
Además lo conozco desde ambas partes, desde la solución tecnológica y como parte de ese equipo que cambia su rutina.
Porque aunque te hable de inteligencia artificial, en primera instancia soy asesor como tú. He pasado gran parte de mi carrera profesional contabilizando facturas, liquidando impuestos y asesorando a mis clientes.
Pero también soy desarrollador de software, y he podido comprobar cómo la tecnología hace de palanca para que los procesos sean más eficientes.
He vivido dos cambios del ERP del despacho... ¡Y he sobrevivido!
El primero fue como asesor e impulsó mi aprendizaje como desarrollador. Porque el cambio fue muy complicado... Y gracias a poder crear soluciones personalizadas para el despacho, pudimos adaptarnos al cambio y explotar las posibilidades del nuevo software como a nosotros nos convenía.
Para el segundo cambio, mi rol dentro del despacho era diferente. Me encargaba de toda la gestión de tecnología, desde la elección del software adecuado hasta la creación de soluciones personalizadas. Y a la hora de afrontar la nueva aventura del cambio de ERP estuvimos más preparados. No diré que fue un camino de rosas, pero sí que fue mucho más llevadero y lógico ante un cambio de tal magnitud.
Y a toda esta experiencia, ahora, la he salpimentado con la potencia de la inteligencia artificial.
El reto no es utilizar IA, es poder aplicar esta tecnología u otra a tu negocio.
Bajar a tierra la tecnología y hacerla tuya.
Para tus procesos.
Para tus clientes.
Para tu equipo.
Mi forma de trabajar se resume en una palabra: acompañamiento. Después de formar y trabajar con despachos como el tuyo, he visto que es lo que realmente falta. Alguien que te guíe en este reto para que tu asesoría no recorra el camino sola.
Con la inteligencia artificial, te ayudo a integrarla en tu despacho con un objetivo claro, sin grandes inversiones iniciales y viendo resultados desde el primer momento:
Pero no todo es IA. También te ayudo a que la tecnología de tu despacho trabaje para ti y no al revés:
Y no me quedo en la implantación: acompaño a tu equipo para que adopte la tecnología como una aliada, reviso que todo funcione según tus objetivos y te mantengo al día de las novedades que pueden marcar la diferencia en el sector.
Sí, especialmente en tu caso. Cuanto antes empieces a trabajar con esta tecnología, antes verás los beneficios en tu negocio. Además, mi consultoría no se centra solo en IA; te acompaño en todo lo relacionado con tecnología que pueda afectar a tu despacho.
Puede que no. Pero en la mayoría de los casos que veo, la IA se queda en un uso superficial. Te ayudo a dar el siguiente paso: que esté integrada en tu día a día y que todo el equipo saque partido de ella.
¡Por supuesto! Da igual el tamaño de tu asesoría o su nivel actual de tecnología. Soy yo quien se adapta a las necesidades y realidad de tu despacho, no al revés.
El primer paso será realizar una evaluación detallada de tus procesos y necesidades. Con esa información, trazaré un plan de acción personalizado con las mejoras más adecuadas para tu despacho.
Justo por eso puedo marcar la diferencia. Sé perfectamente cómo es el ritmo en un despacho: siempre hay trabajo, siempre hay urgencias. Pero si esperas a “tener tiempo”, puede que ese momento no llegue nunca.
Lo que te propongo no es una carga más, es una vía para salir del bucle. Mi objetivo es quitarte trabajo, no añadírtelo. Cuanto más lo aplaces, más tardarás en liberarte.
Déjame tus datos y te contactaré para ver cómo la IA puede ayudarte
PD: Nokia no cayó de un día para otro. Cayó poco a poco, decisión a decisión, mientras pensaba que todavía tenía tiempo.
Hoy, algunos siguen esperando y otros despachos ya están dando el paso para trabajar mejor, cuidar a sus clientes y prepararse para lo que viene.
¿Vas a quedarte mirando cómo se alejan?
¿Y si este es el paso que transforma tu despacho?